Los cruceros Wraith fueron una de las principales naves de guerra utilizadas por los Wraith en la galaxia Pegaso. Estas embarcaciones formaban parte de las grandes flotas que durante miles de años mantuvieron sometidas a numerosas civilizaciones humanas, sirviendo tanto en operaciones de combate como en las periódicas cosechas de población llevadas a cabo por esta especie.
A diferencia de las naves construidas por humanos o por los Antiguos, estos cruceros estaban basados en una tecnología parcialmente orgánica. Sus estructuras vivientes crecían de forma similar a un organismo y eran capaces de regenerar daños con el tiempo. Esta característica les proporcionaba una gran resistencia y les permitía permanecer operativas incluso después de sufrir importantes daños en combate.
Eran más pequeños que las enormes naves colmena, pero constituían la columna vertebral de las fuerzas Wraith. Normalmente actuaban como escoltas de las colmenas o realizaban misiones independientes de patrulla, exploración y ataque. También eran utilizados para transportar dardos y pequeños contingentes de soldados.Durante la guerra contra los Antiguos, miles de cruceros participaron en los combates que finalmente condujeron a la caída del Imperio Lanteano en la galaxia Pegaso. Miles de años después, estas mismas naves continuarían siendo una amenaza para la expedición Atlantis y para las numerosas civilizaciones humanas que habitaban la galaxia.
Propulsión:Motores sublumínicos, Sistema de hiperespacio, Capacidad de viaje interestelar, Desplazamiento por hiperespacio
Armamento: Armas de energía, Dardos de combate transportados internamente
Defensas: Casco biológico autorregenerativo Orgánico / Trinium, Gran resistencia estructural
Armamento: Armas de energía, Dardos de combate transportados internamente
Defensas: Casco biológico autorregenerativo Orgánico / Trinium, Gran resistencia estructural
El fuselaje principal es un triángulo de cartón grueso al cual le he hecho las varias y diferentes formas con pedazos de papel enrollado y con silicona caliente; eso le da un aspecto orgánico y disparejo que es lo que buscaba. Luego las forré con papel maché; esta es la parte larga y engorrosa del proceso, ya que hay que poner capa sobre capa sobre capa hasta que quede una superficie lo suficientemente gruesa y dura.
Como la textura se ve algo rugosa y tal vez de carácter orgánico, lo que hice fue darle una capa final, pero en lugar de periódico utilicé servilletas; al ser más delgadas, las iba arrugando con el pincel y el pegamento, dejando una textura irregular bastante interesante.
Para la pintura, utilicé un color púrpura intenso y, luego que seco, le di sombras y luces con tizas pastel. Unos cuantos puntitos de color blanco con alfileres le dan la idea de ventanas. Para finalizar, laca en aerosol para brillar y proteger.




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